Archive for the ‘economía’ Category
Sincretismo
Ustedes ya lo han de saber, pero yo tengo teorías para casi todo.
En lo que a la relación México-EE.UU. se refiere, yo creo firmemente que una integración económica entre estos dos países es prácticamente innevitable antes de los próximos 50 años. Y antes de cien años, creo que esa integración económica se traduciría en la creación de una misma entidad geo-política. Un mismo “país”, si así se le quisiera ver.
Mi teoría es absolutamente cuestionable, se aceptan opiniones y críticas, pero no me quiero clavar hoy en eso. En lo que me gusta pensar no es tanto si esa situación se va a dar o no (puesto que yo soy un convencido de que en 100 años seremos, como dijera Timbiriche, “uno mismo”), sino en las consecuencias -particularmente las culturales- a partir del hecho.
Y dentro de las consecuencias culturales que algo así traería, me encanta pensar en la competencia de Libre Mercado® que se daría entre las fiestas mexicanas y las fiestas norteamericanas. Digo, al final de cuentas, las celebraciones religiosas/sociales/históricas forman parte de una sociedad y esas celebraciones se encuentran -como todo- sujetas a leyes de oferta y demanda que les permiten ser exitosas y sobrevivir, o fracasar y terminar siendo una fiesta que nadie celebre.
Me explico un poquito.
El Día de los Inocentes es una ‘celebración’ con tintes religiosos pero que ha sobrevivido debido a que es divertida. Existe un incentivo (que no es económico, pero que existe) para que la celebración se mantenga y sobreviva aunque año tras año menos personas le sigan el chiste. Por otro lado tenemos a La Navidad®. Existen todos los incentivos para celebrar la Navidad: los económicos (a la economía en su conjunto le conviene el consumo de fin de año), los sociales (existen presiones sociales impresionantes alrededor de la celebración) y los lúdicos (aceptémoslo, todos estamos de un humor *especial* y nos encanta trabajar medio mes y salir de vacaciones). La Navidad es una celebración exitosa, con los mejores incentivos para continuar y perpetuarse per secula seculorum.
Pero aquí estamos comparando dos celebraciones que no compiten entre sí. Y este post trata, justamente, de qué pasaría si, estando México y Estados Unidos fusionados en una sola entidad, pusiéramos a competir dos celebraciones similares. Algo así como un ‘Celebrity Death Match’ pero entre el 4 de Julio y el 16 de Septiembre. ¿Quién ganaría y por qué?
En pocas palabras, y siguiendo con el ejemplo, ¿qué festejaremos en el 2108? ¿El 4 de Julio o el 16 de Septiembre y por qué? Y si encontramos el por qué, ¿podríamos generar las condiciones para que las celebraciones mexicanas le ganen, uno a uno, a las celebraciones gringas?
No voy a ahondar mucho en el tema (finalmente es una teoría que estoy desarrollando), pero creo que estoy en condición de decir que Santa Claus claramente le ganará a los Reyes Magos. Por mercadotecnia, por atracción, por desarrollo de los personajes y hasta por identificación (siempre es mejor echarle la culpa a UNA persona que repartir la responsabilidad entre TRES), el producto “6 de enero, Día de los Reyes Magos” está destinado a desaparecer.
Por otro lado, creo que el 16 de Septiembre tiene muchísimas posiblidades de ganarle al 4 de Julio, aunque no está fácil. Necesitaría retomar la fuerza que en EE.UU. tiene el “Cinco di Mayou” y generar alguna dinámica de democratización de fuegos artificiales para triunfar. La Semana Santa es una de esas festividades que serían fácilmente retomada por los gringos y medio mezclada con su tradicional Spring Break. Sería similar al caso del Thanksgiving, celebración que nosotros no tenemos pero que podríamos mutar de alguna forma.
Y todo este choro me lo eché porque, según yo, en un mano a mano, el Día de Muertos habría de desaparecer frente a la refinadísima máquina de vender que es el Halloween. Y era de esas batallas que tenía claras desde un inicio debido, justamente a todos los incentivos que hacen del Halloween una celebración más atractiva para el consumidor que el Día de Muertos.
Hasta que vi una foto tomada por Wil Wheaton en el epicentro mismo del entretenimiento estadounidense. Véanlo ustedes mismos: una ofrenda y unas calaveras en pleno Disneylandia…

No cabe duda. Ese será un final de fotografía!!
Deadline I
Imaginen la clásica secuencia de película en donde alguien está súper metido escribiendo algo.
Ahora, pongan en su mente la imagen de su servidor (o sea, yo) frente a una computadora, noche y día, escribiendo.
Pero cuando digo ‘noche y día’ es, de verdad, ‘noche y día’. Es más, son varios cortes: yo escribiendo, más o menos relajado; yo, mordiendo un lápiz, como teniendo estreñimiento mental; yo, con un café en la mano y afuera es de noche; yo, con otro café en la mano y afuera es de mañana; yo, durmiendo sobre el teclado; yo, escribiendo con una sonrisa; yo, borrando lo recién escrito haciendo puchero; yo, mentándole la madre al monitor. En pocas palabras, alguien que está *escribiendo*
¿Ya? ¿No? Okey, ayudemos al más puro estilo cinematográfico… con un poco de música:
Gonzales - Dot
Actualmente, mi vida vive de deadlines. El primero es este miércoles 9, el segundo es el siguiente miércoles. El último, y más importante llega el lunes 2 de junio.
Salvador Leal escribe.
Abierto
Resulta que en una economía, un mercado puede estar ‘abierto’ o ‘cerrado’ y eso puede hacer toda la diferencia del mundo. Por supuesto que hay niveles entre los dos (muy abierto, abiertito, nomás emparejado y cerrado con tres candados cual puerta negra) y de esos niveles dependen muchas cosas.
Por ejemplo, si uno va a al súper y te das una vuelta por el pasillo de los cereales o los yogurths verás que tienes doscientos tipos distintos de productos: con pasas, sin miel, con extra fibra, adicionado con vitaminas, deslactosado, con fruta fresca o sin componentes artificiales. Y varias marcas de cada uno: marca propia, General Mills, Nestlé, Danone, Bimbo, Kellogg’s…
El mercado de los yogurths, como podemos ver, está mucho más abierto que, por ejemplo, el mercado de los hielos, donde 23 millones de habitantes podemos escoger solamente entre Hielos Iglú y Hielos Fiesta.
Hay muchas razones para que un mercado esté abierto o esté cerrado. Unas dependen de la dificultad de manufacturar un producto o cumplir con un servicio (es mucho más abierto el “mercado de quesadillas de la esquina” que el mercado de “cortes argentinos”), otras tienen que ver con rollos sanitarios y en algunos más, el gobierno interviene para que determinado producto sólo lo haga una empresa.
Dicho esto, quiero poner aquí, en mi muy humilde espacio, my two cents en lo que al asunto de Pemex se refiere. Si tooooodo el mundo tiene tantos problemas existenciales con que vendan Pemex (con eso de que es “de todos los mexicanos”), ¿qué tal que en lugar de vender Pemex, abrimos el mercado del petróleo y dejamos que entren competidores?
La experiencia nos dice que cuando un mercado que está artificialmente cerrado (como el del petróleo y la electricidad) se abre, la entrada de competidores permite una disminución en los precios del producto que estaba regulado. ¡Igual y si ponemos a competir a Pemex con otras empresas de su calibre, el resultado son mejores productos a un menor precio!
Quizás peco de ingenuo/optimista/economicista (whatever that means), pero si tanto quieren que Pemex continue siendo de “todos los mexicanos”, pues no hay mejor forma de hacer esto que aventándola a un mercado en donde tiene alguien con quién comparar su servicio, su productividad y sus productos.
En una de esas descubrimos que la gasolina que compramos podría ser más barata y de mejor calidad con la presión de otro jugador en el mercado.
50 Años
Hace exactamente 50 años, el libro que cambió mi vida de una forma impactante, fue publicado. Su nombre es ‘Atlas Shrugged’ (en español, ‘La Rebelión de Atlas’) y fue escrito por una mujer de nombre Ayn Rand.
Este libro, de más de mil páginas (sí, es un verdadero reto terminarlo) le llevó 13 años escribirlo. La parte crucial de la historia, un discurso que ocupa 55 páginas, nomás le tomó más de tres años. Su mensaje central es impecable: El ser humano (cada uno de ellos) es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para sí. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida.
El mejor homenaje a 50 años de su publicación no es ni siquiera releer el libro, sino vivir de acuerdo a su espíritu. El mejor lugar para comenzar a leerlo es hoy, no porque cumpla cinco décadas de vida sino porque cada día que pase sin conocer la fuerza detrás de las letras escritas por Rand es un día en el que vivirás peligrosamente cerca de caer en las garras de todo lo malo que hay en este planeta. El mejor lector, eres tú, que sin terminar de leer esta frase vayas, corras, compres y leas ‘Atlas Shrugged’.
Gracias, Ayn.
Secretaría de Educación Libre
El día de ayer fueron publicadas las escuelas primarias y secundarias con mayor puntaje dentro de la prueba ENLACE 2007. Aquí, la lista cortesía de El Universal:


Independientemente de aquello que haya sido evaluado en la prueba, me atrevo a decir una herejía para la manera en la que muchos ven el papel del gobierno en la educación. ¿Se han dado cuenta que la gran mayoría de las escuelas con alto puntaje son escuelas privadas? ¿No significaría esto que las escuelas tienen todos los incentivos (la colegiatura de padres de familia) para tener buenos maestros y generar alumnos con buen rendimiento académico?
Y si esto es cierto… ¿no sería mejor que el gobierno, en lugar de usar los impuestos para generar un sistema educativo que no está dando los resultados, le diera esa lana a los padres de familia para que llevaran ese cheque educativo a la escuela de su preferencia?
La idea no es mía, desde luego. Pero es un concepto que en algún momento nos mencionaron en la carrera con el nombre de ’school vouchers’ que a mí, en lo particular, siempre me ha resultado muy atractivo. Lo que hace el gobierno es darle a los papás la libertad de elección con respecto a la educación de sus hijos, mientras que en las escuelas se generan competencias feroces por obtener -y mantener- la mayor cantidad de cheques educativos… ¿cómo hacen esto? contratando buenos maestros y generando todos los incentivos posibles para que los alumnos tengan las mejores calificaciones. Un círculo virtuoso educativo.
Ese cheque educativo tiene características muy particulares, una de ellas es que no se puede gastar en ninguna otra cosa que no sea en educación (no faltaría el papá que se chupe el cheque en lugar de gastarlo en la educación de su pequeñuelo). Otra es que el sistema funciona en comunidades más o menos grandes en donde tener una escuela sea un negocio redituable, pues en las comunidades marginadas del país no habría muchas opciones de dónde escoger y las personas se verían obligadas -como se ven ahora- a quedarse en la escuela más cercana y no en la mejor.
Finalmente, y ahí es donde la cosa se pone difícil, los cheques educativos revelarían formalmente lo que muchas instituciones educativas ya han descubierto desde hace años: tener una escuela es un (buen) negocio, sobretodo si tus utilidades dependen, en el largo plazo, de tener maestros de calidad que generen estudiantes de calidad. El problema es que en nuestro país la educación es vista como una bandera patriótica, derecho constitucional por el que han muerto mexicanos y obligación del Estado, sin importar si el Estado puede con el paquete o no.
Aceptar que la educación es un negocio y cederle el poder de elección a los padres de familia equivaldría, para muchos, en una cuasi privatización del sector educativo. El problema es que, de acuerdo con la prueba ENLACE 2007 y de facto, la educación (de calidad) ya está privatizada.
Equilibrio
Hoy, en un momento de epifanía, se me ocurrió una manera para ejemplificar las enormes diferencias existentes entre la cultura oriental y la cultura occidental. Y además de todo, les puedo decir que es una manera muy gráfica que me propongo exponer aquí para ver si logro expresar correctamente mi punto.
Veamos la Figura No. 1:

Ustedes no lo saben, pero el mundo occidental gira alrededor de esta figura. Si ustedes nunca antes la habían visto, no se preocupen que aquí estamos para explicarla, nomás sepan de entrada que todo lo que ven a su alrededor (su compu, el refresco que tienen enfrente, la ropa que traen puesta y hasta el hecho de que ustedes estén ahí sentadotes en lugar de que sus padres haya escogido tener un perro o darles un hermanito) es culpa de estos dos alegres compadres. Señoras y señores, con ustedes: la oferta y la demanda.
La Figura No. 1 es, en efecto, una Gráfica de Oferta y Demanda®. En ella se ve reflejada un mercado (el que ustedes quieran: el intercambio de cacahuates, el mercado de granos y oleaginosas, el mercado de clips) que tiene una demanda (lo que la gente del mercado quiere) y una oferta (lo que la gente del mercado ofrece). Y sí, cuando lo que se quiere se junta con lo que se ofrece, se tiene una determinada cantidad de bienes intercambiados a un precio determinado. En este ejemplo, nomás por ponerlo bonito, el precio al que se están vendiendo nuestros bienes es P* (y sí… los grandes economistas de verdad le dicen ‘pe estrella’) y la cantidad que se intercambia al precio P* es Q*.
Esto significa que en la Figura No. 1 no sólo estamos viendo un mercado. No señor. Arrodíllense y muestren respeto. Estamos viendo el éxtasis hecho gráfica, el Nirvana económico, el non-plus-ultra de las entelequias: tenemos un Mercado en Equilibrio.
Sabemos que está en equilibrio (pequeño tip para que los no-economistas asombren a sus engreídos amigos economistas) porque la P es P* y la Q es Q*. Si la P fuera P1, P2 (*risa contenida*) o Pn (*más risa contenida*) pues este no sería un mercado en equilibrio. Pero como las grandes mentes económicas del planeta Tierra han convenido (?) que cuando a una letra se le agrega un asterisco se ha llegado a donde ningún hombre ha llegado antes (el Capitán Kirk dixit), pues entonces eso significa que estamos en la meritita onda: el equilibrio.
Pero ahora les pido que le den un vistazo a la Figura No. 2:

Sí, ustedes que ahora ya son unos expertos me pueden decir que también ven un ‘mercado’, una ‘oferta’, una ‘demanda’ y, lo mejor de todo ‘El Equilibrio’ (inserte aquí sonido de gong… es más, insértenlo de verdad)
Pero si somos más observadores, notaremos que este es un ‘nuevo’ equilibrio. Podemos ver que, por alguna razón (este año se cultivaron y cosecharon más cacahuates) la oferta ha aumentado y se ha movido hacia la derecha. Si lo pensamos durante un momento, veremos que resulta muy lógico que cuando hay más de algo, ese algo se vuelve más barato. Así que si este año el mercado fue ‘inundado’ por cacahuates (a los periódicos les encanta usar ese verbo en los temas económicos) eso significa que nuestro dibujito de la oferta se va a mover y que nuestra grafiquita va a cambiar.
Ahora tenemos un nuevo equilibrio. Un equilibrio de P* y Q* en donde el precio es más bajo que en la Figura 1. Y donde, debido a que los cacahuates están más baras, pues se van a intercambiar más… llegando a una Q* mayor que la de la Figura 1. ¿Me siguen? Hay un equilibrio aunque ahora el precio esté más bajo. Hay un equilibrio aunque los productores de cacahuate reciban menos dinero por cacahuate. Hay un equilibrio aunque los consumidores compren un cachuate barato. No hay igualdad en el asunto, hay equilibrio.
Finalmente, veamos la Figura No. 3:

¿Necesito decir más? Para la cultura oriental (y para muchos no-economistas en el mundo) el rollo del equilibrio tiene que ver con la igualdad del ying y el yang, con cierta armonía universal en donde a todos les toca lo que han dado, en donde el lugar en donde tú terminas y los demás comienzan tiene la misma cantidad de espacio. En el mundo de la oferta y la demanda, unos ganan y otros pierden. Y el equilibrio no se trata de que todos vivamos en Shangri-La… sino de que caminemos hacia adelante, produzcamos y obtengamos beneficios de nuestro trabajo.
P.D. Éste es uno más dentro de la serie de posts con tema económico. Otras reflexiones del estilo están aquí y acá.
NSE
Ya ven como en la red abundan los cuestionarios que te dicen qué personaje de Star Wars eres (Darth Vader, gracias) , qué escritor de Ciencia Ficción te define o cuál es el personaje de The O.C. con el que va tu personalidad. Obvio los ubican, ¿no?
Okey, pues ahora vamos a jugar algo más rudo. Un juego no apto para los débiles de corazón y espíritu. Un cuestionario que, aunque es simple, no puede ser contestado por gente con problemas cardiacos, gente fácilmente impresionable ni blandengues sin caracter. Okey… avisados están.
¿Listos?
¿… y tú, qué Nivel Socioeconómico eres?
Así que si tú creías que por ganar 15 mil pesitos mensuales ya eras clase *alta* (léase A y B)… pues bienvenido a la realidad!! (Fuente: Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública, A.C., AMAI)
Ayn
De ella he hablado aquí, aquí y aquí (entre muchos otros lados). Y de un tiempo para acá, se ha vuelto mi muy particular faro.
Posteo esto no sólo porque soy fan, sino porque creo firmemente que mientras más personas puedan estar expuestas a las ideas de Ayn Rand, este mundo será un poco mejor.
Entrevista de Mike Wallace con Ayn Rand (1959), 1a. parte
Entrevista de Mike Wallace con Ayn Rand (1959), 2a. parte
Entrevista de Mike Wallace con Ayn Rand (1959), 3a. parte
La tercera parte de la entrevista es particularmente interesante. Me encanta cuando le comienza a preguntar acerca de la relación que lleva con su marido. Para poner todo en contexto, debo decir que Mike Wallace está sorprendido (el término sería shockeado) por el asunto del egoísmo. Pregunta acerca de eso una y otra y otra vez, tratando de encontrar una contradicción en el pensamiento de Ayn. Y cuando toca el tema de su marido y le pregunta si ella en alguna ocasión lo ha ayudado económicamente, el diálogo es el siguiente:
Mike Wallace: There is no contradiction here… in that… in that… you help him.
Ayn Rand: No. Because, you see, I am in love with him selfishly. It is to my own interest to help him if he ever needed it. I would not hold a sacrifice because I take selfish pleasure in it.
Hay otra entrevista con Phil Donahue muchos años después. Si quieren también echarle un ojo, vayan acá (es Rand en su manera más pura… chequen su reflexión acerca de las personas con retraso mental), o acá (en donde habla acerca de Dios).
Gracias YouTube!
An Inconvenient Truth
Antes de comenzar este post, un anuncio:
Listo. Ahora sí, si tú eres ese director o si nomás vienes por aquí a ver qué idiotez se le ocurrió el día de hoy a Salvador Leal, continúa leyendo.
Acabo de ver ‘An Inconvenient Truth’, el documental que hizo Al Gore sobre el calentamiento global. Si ustedes estuvieran leyendo un blog común y corriente, aquí les explicarían cómo el autor del post terminó horrorizado por lo terriblemente cerca que estamos de sufrir en grande las consecuencias de una crisis climática. Luego les diría que el documental está muy muy (MUY) bueno, pues explica de manera bastante un problema palpable y actual. Resulta triste pensar en las miles de consecuencias que provocarán las irresponsabilidades humanas y cómo nuestros hijos (nosotros mismos quizás), ya no vivamos en el mundo en el que estamos acostumbrados a vivir. Y si no me lo creen, pregúntense cómo es que ha hecho tanto calor en el invierno capitalino de la Ciudad de México y también recuerden dos o tres fotos, como éstas.
Si este fuera un blog común y corriente, les diría que compren el DVD, que se lo presten a sus amigos y conocidos, que bajen la película de internet y que la compartan con la mayor cantidad de personas que conozcan. Si fueran maestros, les recomendaría que les proyectaran la película a sus alumnos, a los papás de sus alumnos y hasta aquellos que no son sus alumnos pero que su autoridad como maestros les permite quitarles el recreo y meterlos en un salón a ver el documental.
Pero este no es un blog común y corriente. O por lo menos, nunca lo ha intentado ser. Así que no voy a decir eso.
Resulta que sí, vi ‘An Inconvenient Truth‘ y así como terminé horrorizado, también quedé gratamente sorprendido por lo tremendamente didáctica que fue la experiencia. Está tan bien explicado, que me podrían hacer un examen y lo pasaría con diez sin haber puesto todos mis sentidos a trabajar. Así de bien hecha está.
Pero terminé de verla y después asistí a una ponencia que se intitulaba “¿Por qué México no crece lo suficiente?: Productividad, Competitividad y Crecimiento Económico con generación de empleos“. También interesantísima.
El asunto es que, al final, después de una brillante exposición de por qué México necesita continuar con las reformas estructurales, abrirse aún más a la competencia y disminuir de manera importante el mercado informal, al ponente le preguntaban qué tan optimista era con respecto al futuro de México. El expositor contestó varias cosas, pero una me llamó la atención: “Una razón de peso para tener optimismo es que estuvimos a punto de tener un gobierno que creía que todas las razones que les he dado aquí por las cuales México no crece, eran mera ideología. Ese gobierno hubiera implementado políticas contrarias a la lógica económica más elemental y hubiésemos retrocedido treinta años como país. Si se dan cuenta en esta gráfica, los años que llevamos con una real estabilidad macroeconómica son realmente pocos… y estuvimos a punto de tirar todo eso a la basura y regresar al inicio de la gráfica. Esa es una razón para ser optimistas con respecto al futuro de nuestro país.”

Y ahí fue donde me cayó el veinte. Necesitamos un documental que explique las razones del por qué México no ha crecido de una manera tan didáctica como el documental de Al Gore. Y necesitamos que se propague de una manera importante para evitar que un tipo como Andrés Manuel López Obrador vuelva a engañar a las personas utilizando argumentos falsos pero tremendamente pegadores y populares. Necesitamos que nos expliquen por qué las políticas de libre mercado sí funcionan pero no lo han hecho correctamente en nuestro país, necesitamos que el documental exponga cómo la competencia es buena y el paternalismo gubernamental es malo, necesitamos que alguien nos explique la Economía del país como nunca nadie lo ha hecho antes: de una manera interesante, divertida y convincente.
Economía para todos. Así es como se llama un blog que leo y que escribe Eugenio Gómez. Y eso es justo lo que necesitamos. Nos urge que alguien nos explique claramente por qué las medidas de Andrés Manuel no tenían sentido y por qué sólo siguiendo por el mismo modelo económico podremos lograr el crecimiento que tanto deseamos. Y necesitamos hacerlo antes de la siguiente elección presidencial.
P.D.1 Una idea similar ya había salido en este blog antes, en aquel entonces se llamó “Bowling for Iztapalapa“.
P.D.2 Le pienso y le pienso y creo que el documental tendría que ser una mezcla de ‘An Inconvenient Truth’ y ‘El Mundo de Beakman’.
Bancos
Los bancos mexicanos en México son una versión pequeña pero muy representativa de lo que seguramente es el Infierno. Uno no sabe qué es peor, si el malísimo servicio que dan, las actitudes de los cajeros, los trámites inútiles o las soluciones que intentan darle a todos esos problemas (en Banamex, por ejemplo, ponen a una persona en el módulo donde tomas el ticket del lugar que te toca cuando se supone que el módulo está justamente para evitarse la presencia de una persona; lo mismo ocurre cuando ponen a una señorita a que grite los números de las ventanillas que aparecen en una pantalla… pantalla que fue puesta ahí justamente para evitar los gritos y hacer más eficiente el movimiento de la fila).
En fin, les decía que uno no sabe qué es lo peor de los bancos. Pero afortunadamente el Banco de México sí lo sabe: lo peor de los bancos en México son las comisiones que cobran a sus usuarios.
El día de ayer, el Gobernador del Banco de México, don Guillermo Ortíz (también conocido en los bajos fondos como ‘la Perica’) criticó que las comisiones en México por el uso de tarjetas de crédito sean hasta tres veces más grandes que en los países de origen de los bancos que operan en nuestro país. La nota la pueden encontrar aquí y acá abajito les hice una gráfica con los datos del artículo (ya ven lo ñoño que soy) pa’ que se vayan dando un quemón de cómo (y por dónde) nos atoran las HHH instituciones financieras que le dan servicio a millones de mexicanos.

La columnita amarilla representa la tasa de interés publicada por los bancos en los países que ven ahí: EE.UU. (para Citibank, que aquí en México se llama Banamex), Canadá (para Scotiabank) y el Reino Unido (para HSBC). La columnita verde es una cosa que se llama Costo Anual Total (CAT) y es donde se incluye, a parte de la tasa de interés, otras monadas que cobra el banco sin decirnos, como las comisiones, bonificaciones y descuentos pactados, así como el IVA, primas de seguros, intereses ordinarios y dos que tres cosillas más.
Uno pensaría que en este mundo imperfectamente global, las comisiones pudieran variar entre país y país, de una forma digamos… normal. Pero que el salto sea del 22% al 74% me parece simplemente escandaloso.
Este fue un servicio de la Fundación Salvador Leal para la Economía y las Finanzas, A.C.