Abierto
Resulta que en una economía, un mercado puede estar ‘abierto’ o ‘cerrado’ y eso puede hacer toda la diferencia del mundo. Por supuesto que hay niveles entre los dos (muy abierto, abiertito, nomás emparejado y cerrado con tres candados cual puerta negra) y de esos niveles dependen muchas cosas.
Por ejemplo, si uno va a al súper y te das una vuelta por el pasillo de los cereales o los yogurths verás que tienes doscientos tipos distintos de productos: con pasas, sin miel, con extra fibra, adicionado con vitaminas, deslactosado, con fruta fresca o sin componentes artificiales. Y varias marcas de cada uno: marca propia, General Mills, Nestlé, Danone, Bimbo, Kellogg’s…
El mercado de los yogurths, como podemos ver, está mucho más abierto que, por ejemplo, el mercado de los hielos, donde 23 millones de habitantes podemos escoger solamente entre Hielos Iglú y Hielos Fiesta.
Hay muchas razones para que un mercado esté abierto o esté cerrado. Unas dependen de la dificultad de manufacturar un producto o cumplir con un servicio (es mucho más abierto el “mercado de quesadillas de la esquina” que el mercado de “cortes argentinos”), otras tienen que ver con rollos sanitarios y en algunos más, el gobierno interviene para que determinado producto sólo lo haga una empresa.
Dicho esto, quiero poner aquí, en mi muy humilde espacio, my two cents en lo que al asunto de Pemex se refiere. Si tooooodo el mundo tiene tantos problemas existenciales con que vendan Pemex (con eso de que es “de todos los mexicanos”), ¿qué tal que en lugar de vender Pemex, abrimos el mercado del petróleo y dejamos que entren competidores?
La experiencia nos dice que cuando un mercado que está artificialmente cerrado (como el del petróleo y la electricidad) se abre, la entrada de competidores permite una disminución en los precios del producto que estaba regulado. ¡Igual y si ponemos a competir a Pemex con otras empresas de su calibre, el resultado son mejores productos a un menor precio!
Quizás peco de ingenuo/optimista/economicista (whatever that means), pero si tanto quieren que Pemex continue siendo de “todos los mexicanos”, pues no hay mejor forma de hacer esto que aventándola a un mercado en donde tiene alguien con quién comparar su servicio, su productividad y sus productos.
En una de esas descubrimos que la gasolina que compramos podría ser más barata y de mejor calidad con la presión de otro jugador en el mercado.

