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La vida irreal de Salvador Leal

Archive for 2015

Fin de Año

with one comment

En las últimas horas del 2015, un poema…

(…)

What we call the beginning is often the end
And to make and end is to make a beginning.
The end is where we start from. And every phrase
And sentence that is right (where every word is at home,
Taking its place to support the others,
The word neither diffident nor ostentatious,
An easy commerce of the old and the new,
The common word exact without vulgarity,
The formal word precise but not pedantic,
The complete consort dancing together)
Every phrase and every sentence is an end and a beginning,
Every poem an epitaph. And any action
Is a step to the block, to the fire, down the sea’s throat
Or to an illegible stone: and that is where we start.
We die with the dying:
See, they depart, and we go with them.
We are born with the dead:
See, they return, and bring us with them.
The moment of the rose and the moment of the yew-tree
Are of equal duration. A people without history
Is not redeemed from time, for history is a pattern
Of timeless moments. So, while the light fails
On a winter’s afternoon, in a secluded chapel
History is now and England.

With the drawing of this Love and the voice of this Calling

We shall not cease from exploration
And the end of all our exploring
Will be to arrive where we started
And know the place for the first time.
Through the unknown, unremembered gate
When the last of earth left to discover
Is that which was the beginning;
At the source of the longest river
The voice of the hidden waterfall
And the children in the apple-tree
Not known, because not looked for
But heard, half-heard, in the stillness
Between two waves of the sea.
Quick now, here, now, always—
A condition of complete simplicity
(Costing not less than everything)
And all shall be well and
All manner of thing shall be well
When the tongues of flames are in-folded
Into the crowned knot of fire
And the fire and the rose are one.

T. S. Eliot – The Four Quartets

Written by Salvador Leal

diciembre 31st, 2015 at 2:16 pm

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Nostalgia

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Hoy, leyendo esto, me puse a pensar en que nunca me di cuenta realmente de la transición entre la vida con mis papás y la vida con mi esposa y ahora, mi hijo.

Y lo que realmente me caló no fue el no poderme dar cuenta en qué momento pasé de ser un hijo de familia a ser padre de familia. Más bien me quedé pensando en mis papás y en lo solos que deben estar ahora que no estoy cerca-cerquísima y en lo solo que yo estaré un día cuando Santiago tenga su propia vida y su propia familia. Y en si hay algo que te prepare para pasar de ser el sol de un sistema solar (bueno, pon tú, uno de los dos soles de ese sistema solar/familiar) a ser un satélite. Sí, feliz, complacido porque tu hijo tuvo su propio Big Bang, pero satélite al fin.

Pienso en anécdotas familiares con mis papás (viajes en carretera, vacaciones en la playa, salidas al parque y al cine) y más que sentir que ahora vivo en un universo que repite lo vivido en el pasado, pienso en dos extremos de una misma cuerda tan alejados que cuesta trabajo ver que forman parte de la misma cuerda.

Hoy sentí nostalgia por algo que aún no ha pasado.

Written by Salvador Leal

febrero 5th, 2015 at 7:34 pm

¿Dónde quedó ese mexicano?

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“Al considerar los objetivos que la Constitución señala a la educación, pensamos en el tipo de mexicano que habremos de preparar en los planteles. Un mexicano en quien la enseñanza, sin discriminaciones y sin prejuicios, estimule la diversidad de las facultades del hombre: de comprensión, sensibilidad, carácter, imaginación y creación. Un mexicano dispuesto a la prueba moral de la democracia, entendiendo a la democracia “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político”, siempre perfectibles, sino como un sistema de vida orientando “constantemente al mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”. Un mexicano interesado en el progreso de su país, apto para percibir sus necesidades y capaz de contribuir a satisfacerlas -en la cabal medida de lo posible- merced al aprovechamiento intensivo, previsor y sensato, de sus recursos. Un mexicano resuelto a afianzar la independencia política y económica de la patria, no meras afirmaciones verbales de patriotismo, sino con su trabajo, su energía, su competencia técnica, su espíritu de justicia y su ayuda cotidiana y honesta a la acciones de sus compatriotas. Un mexicano, en fin, que sepa ofrecer un concurso auténtico a la obra colectiva -de paz para todos y de libertad para cada uno- que incumbe a la humanidad entera, lo mismo en el seno de la familia, de la ciudad y de la República, que en el plano de un convivencia internacional digna de asegurar la igualdad de derechos de todos los hombres.”

Jaime Torres Bodet. Perspectivas de la educación (Introducción) en México. 50 años de Revolución. Tomo IV. México, D.F. 1962. pp. 3.

Written by Salvador Leal

febrero 2nd, 2015 at 1:09 am