Desgraciadamente me he convertido en una de esas personas que no puede salir de su casa sin antes haber leído la sección de ‘Negocios’ del periódico. Es como si de la noche a la mañana me hubiera convertido en el Sr. Banks (cfr. Mary Poppins). Antes sólo me gustaba la primera sección y la sección de espectáculos; hoy, resulta preocupante que me pueda saltar esas pero que tenga que revisar la de negocios de pe a pa [esta expresión nunca la he entendido… ¿qué cosa podría examinarse desde pe y hasta pa? ¿no debería ser de pa a pu? ¿es decir, que se revisara: pa, pe, pi, po y pu? … misterios del lenguaje].
Bueno, la cosa es que el día de hoy salió en la sección de negocios la noticia de que pronto tendremos nuevos billetes. El HHH Banco de México decidió darle una manita de gato al diseño medio piñatón del dinero que guardamos en nuestras carteras, además de que los billetes de 50 ahora serán del mismo tipo de plástico de los de 20. Sí, de esos que te rechazan las cajas automáticas de los estacionamientos si están mínimamente doblados.
En el asunto de los billetes hay dos cosas que me llaman la atención. La primera es la nueva tipografía que utilizarán. Y como no soy un experto, esperaré a que Isopixel nos de un detallado análisis de por qué escogieron sans serif, por qué le habrán quitado lo rebuscado de la tipografía que hoy tenemos en los billetes o por qué no utilizaron Times New Roman para el título de ‘Cincuenta Pesos’ (aunque, con las ocurrencias de nuestro gobierno, poquito habría faltado para usar Comic Sans).

La segunda cosa que me llama la atención acerca de nuestro nuevo dinero es, por supuesto, la elección de Diego Rivera y Frida Kahlo para los billetes de 500 en sustitución del General Ignacio Zaragoza.
Seguramente habrá muchos patriotas que dirán que cómo es posible que el general de la única batalla decente que hemos tenido contra una potencia extranjera (porque fue la que ganamos) sea jubilado para poner a dos comunistas de hueso colorado y con igual cantidad de pelo facial. No soy de esos. La elección de Rivera y Kahlo para los nuevos billetes viene a reafirmar una pequeña teoría que tengo en mente desde hace algún tiempo y que trata de los Nuevos Héroes.
¿Quiénes serán los héroes para los siguientes doscientos años? ¿Acaso se imaginan una estatua de Cuauhtémoc Cárdenas? ¿o un Hemiciclo a Ernesto Zedillo? En la teoría que les platico, argumento que el último ‘héroe’ que podríamos considerar para el Olimpo Nacional es Lázaro Cárdenas. Y debido a esa carencia de personajes, durante los próximos 200 años nos dedicaremos a hacer una de dos cosas: ya sea reciclar a los mismos héroes de los pasados 200 (Hidalgo, Morelos, Francisco I. Madero, Juárez), o buscar en el terreno de las artes del siglo XX a los nuevos personajes que representarán a la mexicanidad frente al mundo y frente a nosotros mismos (Rivera, Kahlo, Siqueiros, Paz, Varo, Rulfo, Galindo, Fuentes).
Eso, creo yo, tendría varias consecuencias en la psique nacional. Primero, rendiríamos honores a personas de carne y hueso, no de mármol o bronce. Poetas, escritores y pintores con claroscuros en su vida, con escándalos amorosos y mal humor, que en algún momento tuvieron tropezones políticos e históricos pero que representan lo mejor que México aportó al mundo durante el pasado siglo. Y por esta sola razón, ya sería un avance. Pero una consideración mayor es que ahora comenzaríamos a visualizar nuestro ideal como un ente creador y artístico, no como generales y presidentes que aguantaron estoicamente los golpes de la Historia. Porque, afrontémoslo, eso son los héroes. Igual funcionan o no, pero los héroes son modelos a seguir, personajes inspiradores en situaciones difíciles y generadores de las mejores excusas para que los mexicanos de ayer y hoy puedan hacer de las suyas (cfr. la “austeridad republicana” de AMLO-Juárez).
Modificar a los héroes nacionales modifica también el tipo de sociedad de donde emanan esos héroes. Y la verdad es que no me puedo imaginar una cosa más bonita que tener libros de historia llenos de pintores, escultores, poetas, escritores y músicos mexicanos. Que tu examen de Historia esté adornado con un poema de Carlos Pellicer o que tengas que dar alguna referencia cultural de la importancia que tuvo ‘Bésame Mucho’ desde finales del siglo pasado hasta la actualidad.
Esto último me lleva a un tercer punto: ¿Quiénes escogen a las personas que salen en los billetes? Propongo que lo haga un consejo ciudadano que sea el termómetro cultural de nuestro país, forjador de las aspiraciones que le queremos dar a los niños de México y de los objetivos hacia donde queremos llegar. Y que hagan una página de internet en donde podamos meter candidatos para los siguientes billetes. Yo, por lo pronto, pondría a Esquivel en los de $20, a Octavio Paz y un paisaje del Dr. Atl en los de $50, una pintura de Remedios Varo y a Juan Rulfo en los de $100, en los de $200 dejaba a Sor Juana con Carlos Fuentes del otro lado, y en los de $500 se mantendrían Rivera y Kahlo.
¿Y para los de $1,000? Mauricio Garcés, por supuesto.
