SalvadorLeal.com

La vida irreal de Salvador Leal

Cumpleaños

without comments

Dejo aquí esta imagen para mi siguiente cumpleaños…

Written by Salvador Leal

junio 20th, 2014 at 2:08 pm

El ruido de la basura

without comments

¿Alguien allá afuera ya ha caracterizado el fenómeno del ruido que hace la basura en internet?
Supongamos que tengo una bolita que me sale en el dorso de la mano. Lo googleo y lo menos que encuentro es un contador que me dice cuántos días de vida me quedan por el cáncer que carcome mis entrañas. Sin embargo, voy con el médico, me da una pomada (que ni siquiera necesita receta) y a los dos días la bolita ha desaparecido.

En estos casos, el internet no se vuelve un reflejo de nuestra realidad (que, de hecho, no es, pero creo que aspiramos a que eso sea) sino que da eco a nuestros peores miedos. Es una caja de resonancia para los casos dignos de cualquier historia de terror médico. La basura en internet ha creado un ruido difícil del eliminar.

Y sí, este post intentaba ser un tuit pero ni de broma me dan los caracteres.

Written by Salvador Leal

febrero 25th, 2014 at 6:52 pm

Posted in personal struggle

Halfway Down

without comments

Halfway down the stairs
is a stair
where i sit.
there isn’t any
other stair
quite like
it.
i’m not at the bottom,
i’m not at the top;
so this is the stair
where
I always
stop.

Halfway up the stairs
Isn’t up
And it isn’t down.
It isn’t in the nursery,
It isn’t in town.
And all sorts of funny thoughts
Run round my head.
It isn’t really
Anywhere!
It’s somewhere else
Instead!

- A.A. Milne.

Written by Salvador Leal

septiembre 24th, 2013 at 3:22 pm

Posted in Santiago

Día del Padre

with one comment

Los guardo aquí, en este blog que se ha convertido en el cajón del escritorio donde pongo lo que me gusta. En este caso, estas frases que aunque lindan en lo “motivacional”, le dan sabor al papel que me dieron desde enero del año pasado:

“One father is worth 100 schoolmasters.”
George Herbert

“I talk and talk and talk, and I haven’t taught people in fifty years what my father taught me by example in one week.”
Mario Cuomo

“He didn’t tell me how to live; he lived, and let me watch him do it.”
Clarence Budington Kelland

“He who is taught to live upon little owes more to his father’s wisdom than he who has a great deal left him does to his father’s care.”
William Penn

“I just owe almost everything to my father [and] it’s passionately interesting for me that the things that I learned in a small town, in a very modest home, are just the things that I believe have won the election.”
Margaret Thatcher

Written by Salvador Leal

junio 13th, 2013 at 6:41 pm

Posted in Santiago

Música para Niños I

without comments

Decir que tener un hijo te abre un mundo lleno de sorpresas y cosas que jamás habías pensado que vivirías es, al mismo tiempo una obviedad y una declaración que se queda corta. Desde las cosas más superficiales (los llantos a las 3 de la mañana, la hora del baño, la hora de la comida, los primeros pasos, su sonrisa) hasta las que alcanzan un nivel de profundidad metafísica (los llantos a las 3 de la mañana, la hora del baño, la hora de la comida, los primeros pasos, su sonrisa), volverse “el papá de alguien” rebasa cualquier cosa que puedas leer, ver en películas o escucharlo de otros papás que se te han adelantado. No hay como vivirlo.

Además, y esto lo digo como disclosure para este post y en general en todo el asunto de tener un hijo, uno como papá vive MUY distinto el proceso de la paternidad que la mamá. Mientras que el software del sentido materno es algo que se va precargando durante 9 meses y cuya licencia se activa en el momento justo del alumbramiento, el sentido paterno es más parecido a un videojuego donde vas abriendo distintos niveles a lo largo del tiempo que estás jugando con él. Y sí, mientras más juegues, más bueno te vuelves… o por lo menos ya no caes taaaaan fácil en el calabozo del monstruo de las 12 cabezas del nivel 1.

Como papá, poco a poco vas desarrollando ese sexto sentido para distintas situaciones (“esa mesa está muy picuda”, “esa puerta se abre muy fácilmente”, “ese florero está muy en la orilla”) y siempre quieres acercarle a tu hijo las herramientas suficientes (podría decir “las mejores” pero creo que pecaría de mamón y de ingenuo) para que disfrute este mundo en el que le tocó vivir. Supongo entonces que la tarea de papá se convierte en algo muy semejante a un curador. Alguien que por el hecho de haber estado más tiempo en este mundo, haber estado más expuesto a la vida y por ya saber controlar esfínteres (en algunos casos), cree saber cuáles son las cosas que quieres que influyan en tu hijo y lo pone en contacto con ellas.

En el caso de la música, el ejemplo del curador es mucho más directo. ¿Qué música y por qué razón quiero que mi hijo la escuche? ¿Es un capricho mío porque a mí me gusta X grupo o Y género musical? ¿O genuinamente creo que escuchar tal canción abonará en un niño más sano, más feliz o más completo?

Me confieso como un profundo amante de la música. Además, siguiendo la vocación de locutor que en algún momento exploté, creo que compartir música con alguien es una de las sensaciones que acercan almas y amistades. ¿Y qué mejor que tener la posibilidad de hacerlo con la pequeña bola de carne que vino a trastocar tus días y tus noches? Si a tu novia/esposa/pareja le hiciste un mixtape o le quemaste un CD a finales de los 90s para mostrarle tu amor, ¿a poco no te suena de lo más natural ahora hacer playlists en el iPod para el hijo/a que ahora comparten?

Hasta aquí, la reflexión. Menos palabras y más música.
La siguiente serie de posts está pensada para compartirles mis sugerencias o el camino que yo decidí tomar en el proceso de curaduría para las playlists del iPod de mi hijo. La conclusión a la que llegué después de confeccionarlas es triste y la compartiré con ustedes al final de la serie, pero en el trayecto, espero que las canciones que aquí pongo les sean útiles a ustedes y a sus hijos.

Comencemos con separar el universo musical de su biblioteca de iTunes en tres:

1.- La música *normal*, es decir, la que uno puede encontrar en el iPod de cualquier hijo de vecino, pero que, por razones de género, temática, melodía o letra, son opciones adecuadas para que un niño las escuche.

2.- Un subconjunto del grupo anterior: música tranquila para después de la hora de la comida, para dormir o para relajarse durante o después del baño.

3.- La música infantil per se, es decir, compositores y músicos que específicamente crearon esta música para el público infantil.

Por ser más fácil, comenzaré con el segundo grupo, el de música tranquila para niños y en posts posteriores (“posts-eriores”, jo) hablaré de los otros dos.

¿Qué música es buena para bañar a un recién nacido? ¿O para que un niño de un año pueda estar jugando tranquilamente en su cuna? ¿O para acompañar una tarde nublada mientras vemos llover? La música, lo sabemos bien, no sólo acompaña momentos sino que ayuda a crearlos. Tener una buena selección de música tranquila ayuda como transición entre la hora de la cena y la hora de dormir o entre el baño y la hora de la cena. Un tip que me dijeron desde el inicio es que no es bueno que un bebé se acostumbre a quedarse dormido con música, pero bueh, supongamos que quieres dormir a tu hijo/a con alguna melodía en particular. ¿Cuál sería?

A continuación, algunas recomendaciones que están en el playlist del iPod de mi hijo, acompañadas de comentarios adicionales:

- La primera recomendación es una ganga, 6 dólares por 50 canciones de un disco tan oscuro que estoy seguro que jamás has escuchado: Dinner Party Music: Relaxing Piano Classics for Your Dinner Party. Sí, así como lo oyes, un disco quesque para acompañar una cena relajante pero que contiene 50 canciones en piano PERFECTAS para tranquilizar al bebé más gruñón. (En iTunes está un poco más caro, pero quizás más accesible y rápido que Amazon). No sé a qué tipo de cenas asistan los editores de este disco pero créanme que es una mina de oro en lo que a “música para tranquilizar a tu bebé” se refiere.

- El siguiente es un personal favorite pues también fue un curioso descubrimiento. Es algo así como el Richard Clayderman asiático y su nombre es Yiruma. Confieso que no tenía idea de la existencia este tipo pero su música, aunque podría confundirse con música para la sala de espera de un acupunturista, es PERFECTA para cambiar a un bebé o el baño nocturno antes de dormir. (Muestras aquí y también está en iTunes)

- En general no soy fanático de la inmensa selección de los discos “(ponga el nombre de su banda favorita aquí) for Babies”. Primero porque pareciera que quienes hacen ese tipo de discos creen que únicamente cambiando los instrumentos de verdad por instrumentos musicales para bebés, mágicamente se vuelve música “para bebés”. La segunda razón es que creo que la música para niños debe tener la calidad y el cuidado en la grabación que se le presta a cualquier otra producción, cosa que no sucede con este tipo de colecciones (ni, ya estando en estos temas, con los discos “(ponga el nombre de su banda favorita aquí) en Bossa Nova”). Sin embargo, hay dos discos de este tipo que me parece que tienen muy buen nivel musical: la colección Rockabye Baby! y el disco Rock-a-bye Baby de los Beatles (no confundir con el primero de casi el mismo nombre).
El primero es una colección musical vastísima, desde Bob Marley hasta Coldplay hecha, sí, con instrumentos musicales para bebés, pero con una producción realmente cuidada e interesante. El segundo es un disco con los grandes éxitos de los Beatles en un piano suave, notablemente tranquilizador e impresionantemente bien hecho. Para los fans de los Beatles, o de la música en general, creo que no hay mejor introducción al mundo de los Beatles para un bebé que este disco. Los puristas podrían decir que las versiones originales de los Beatles siempre serán mejores (y coincido) pero los arreglos originales no son aptos para un bebé de meses o un niño al que queremos tranquilizar, así que Rock-a-bye Baby Beatles Soothing Piano Tribute es una gran segunda opción. Ya llegaremos a qué canciones de los Beatles son de fácil comprensión y digestión para los chamacos.

- El folk en general. Ya sea Kings of Convenience (“I don’t know what I can save you from”, “Homesick”, “Know-How”, “Misread”), Joan Baez (“Don’t think twice, it’s alright”, “Forever young”), Peter, Paul and Mary (“Puff the Magic Dragon”, “Stewball”, “Early mornin’ rain”, “Lemon tree”) o Simon & Garfunkel (“Bridge over troubled water”, “So long, Frank Lloyd Wright”, “Kathy’s song”, “The Boxer”, “Bookends”).

- Elliott Smith. Particularmente el soundtrack de Good Will Hunting y el New Moon.

- El Dreamland de la colección de Putumayo.

- Bob Marley. “Redemption song” desde luego, pero también “No Woman No Cry”, “Is this love” y hasta “Jamming”.

- Canciones individuales: Death Cab for Cutie – I will follow into the dark, Elis Regina y Tom Jobim – Aguas de Marco, Joshua Radin – Fly me to the moon, She & Him – Sing, Mad World de la película Donnie Darko, The Smiths – Asleep y de los Beatles: Something, Here comes the sun y Sun King.

- En cuanto a música clásica pura y dura: Mozart, pero no todo de Mozart. Recomiendo la serie de discos “El Efecto Mozart” que hace una selección de obras del compositor austriaco, con orquesta (muy importante) pero que son, de nuevo, de fácil digestión para los bebés, el disco “Schroeder’s Greatest Hits“, las tranquilitas de “The Best Classical Album in the World… Ever!“, algún buen disco de Andrés Segovia (para mí, indispensable), y Yann Tiersen con su soundtrack de Amelie.

Written by Salvador Leal

abril 26th, 2013 at 5:45 pm

Posted in Santiago

Decisiones

without comments

Leyendo este artículo me encuentro con la siguiente cita de George Eliot:

A person’s life is the mixed result of young and noble impulses struggling amidst the conditions of an imperfect social state, in which great feelings will often take the aspect of error, and great faith the aspect of illusion. For there is no creature whose inward being is so strong that it is not greatly determined by what lies outside it.

Si alguien, algún día, me pregunta sobre las decisiones que he tomado a lo largo de mi vida, creo que siempre valdrá la pena recetarle un poco de Eliot.

Written by Salvador Leal

abril 25th, 2013 at 5:41 pm

Muertos

with one comment

Leo en un breve pero espeluznante compendio de recuentos literarios que hace Javier Moreno sobre escritores que pierden a sus hijos:

Se me ocurre ahora que tal vez el problema es que después de la pérdida (y hasta mucho tiempo después de la pérdida) todo lo que se escribe es inevitablemente parte del duelo: la memoria del muerto siempre encontrará alguna forma de colarse en los textos y enfatizar el peso de su ausencia. De pronto los escritores profesionales no pueden darse el lujo de no publicar lo que escriben.

Me pongo a pensar que podría rehacer ese párrafo. Que después de la pérdida, todo lo que se vive es inevitablemente parte (o producto) del duelo: la memoria del muerto siempre encontrará alguna forma de colarse en la vida de quien lo sufre y enfatizar el peso de su ausencia. De pronto, la gente común y corriente no puede darse el lujo de dejar de vivir.

(perdón por el tema mórbido, nomás que hay días en las que uno quiere sacar a orear las angustias)

Written by Salvador Leal

abril 5th, 2013 at 3:48 pm

Nunca más

with 2 comments


“I want to take a look one more time. I’m not going to see this again”

Written by Salvador Leal

enero 22nd, 2013 at 1:21 pm

Posted in política

La solución

with 5 comments

La sala de juntas de la Asociación Americana de Productores de Pollo (o la Asociación Norteamericanas de Granjas Avícolas, o la Confederación de Avicultores Americanos, da igual) se encuentra en el piso 22 del edificio más grande de Little Rock, Arkansas. El ventanal, de donde en un día sin nubes se puede ver la ribera del río Arkansas por más de 10 kilómetros, está justo frente a una mesa de juntas descomunal alrededor de la cual están sentados los principales productores de pollo de Estados Unidos que, al mismo tiempo y gracias a la globalización y el capitalismo descarnado, son también los principales productores de pollo del mundo.

Un aplauso de todos los asistentes cierra la presentación de los resultados del ahora lejano 1976.

- “Gracias, amigos, gracias. Como ven, el 76 fue un año magnífico y el 77 no tiene por qué ser diferente.”

De nuevo, la mesa se vuelca en aplausos para el expositor. Todos aplauden. Todos menos uno, el productor de mayor edad que, enojado, ve a los asistentes con una mezcla de desprecio y asco. Finalmente, estalla:

- “Me sorprende que gente que considero inteligente y ambiciosa esté conforme con lo que acabamos de escuchar. ¡Me parece la peor presentación que he escuchado en años!”

- “Pero Barry”, dice el productor que se sienta a su lado izquierdo, “no hubieron sino utilidades y más utilidades”

- “PERO SI SON ESTÚPIDOS, ¿QUÉ NO LO VEN?”

Toda la mesa veía en silencio al añejo productor sin saber a qué se refería.

- “Las cifras que se mantienen no son buenas cifras, son solamente cifras que se mantienen. Para seguir en el negocio necesitamos crecer. ¿¡CRECER, ME OYEN!?. El resto de la industria de alimentos está invirtiendo de manera agresiva para ganarnos terrero: la res, el puerco, hasta el pescado está intentando arrebatarnos el paladar norteamericano y poco a poco lo han conseguido. Este año nos mantuvimos de milagro, pero si no conseguimos que nuestros consumidores compren más pollo, los próximos 10 años serán desastrosos para la industria.”

El Presidente de la Asociación, molesto porque le arrebataron su momento de éxito pero con franca preocupación se sentó mientras veía a Barry a los ojos:

- “Barry, nuestros intentos porque los norteamericanos consuman más pollo en un año han fracasado estrepitosamente. Lo más que logramos fue consolidar el pavo en Thanksgiving y Navidad, pero poco más. La gente ya no quiere comer más pollo.”

- “ERROR”, grito Barry. “ERROR. ERROR. ERROR”.
- “Durante los últimos 80 años los norteamericanos han consumido pollo de manera creciente. PECHUGA de pollo. Ahí está la clave. En la PECHUGA de pollo. Necesitamos EXPRIMIR el consumo de cada ave, que la gente consuma otra cosa ADEMÁS de pechuga de pollo.”

- “En Latinoamérica consumen las patas del pollo”, dijo un productor sentado al final de la mesa. “Podríamos intentarlo”

La sugerencia sólo vino acompañada de caras de asco.

- “Asia utiliza una buena cantidad de pescuezos de pollo a lo largo del año”, comentó otro productor.

De nuevo, la mesa recibió la sugerencia con frialdad.

- “¿Qué les parecería usar las alas?”, dijo Barry.

Esa es la única razón por la cual me explico el surgimiento y boom del negocio de alitas en el mundo. Esa y Hooters (esa fue OTRA reunión). Piénsenlo bien: tienen poca carne, son incómodas de comer y seguramente es considerado como un subproducto barato y desechable del pollo.

En fin, todo este choro surgió en una conversación del fin de semana en donde argumenté que las alitas son la peor variante de fast food que existe actualmente.

Eso y tenía ganas de escribir un rato.

Written by Salvador Leal

enero 14th, 2013 at 6:15 pm

Posted in pointless a secas

No debería

with 5 comments

(este texto fue escrito de corridito, sin edición, ni revisión, ni nada)

Yo no debería estar escribiendo en estos momentos.
Pero así pasa cuando tienes un deadline brutal que debes cumplir: todo se vuelve más atractivo que regresar al trabajo que te ha exprimido durante los últimos días, semanas.

Regresar a escribir ha sido más difícil de lo que hubiera pensado. Después de dos años de pararme muy ocasionalmente por aquí, me encontré abriendo el WordPress para dejarlo abierto durante horas sin que ninguna idea medianamente original pasara de mi mente al teclado. Así sucede.
Hoy, ahorita, escribo de corridito, casi como si alguien me dictara lo que debo decir (supongo que un día de estos algún neurólogo descubrirá cómo se genera esa voz interna que habla mientras uno escribe, o que dice “no hagas eso” o “haz esto otro”…) y trato de no detener los dedos para evitar ediciones finales.

Con la misma dificultad con la que regreso a escribir, regresé a leer en mi Google Reader. Hace años era lectura indispensable antes de comenzar mi día de trabajo y hoy, aunque he tenido más tiempo que antes, nomás no me puedo hacer al hábito.
Hablando de hábitos, ese es justamente uno de los posts que tengo pendientes, hablar de mi hábito más saludable: correr. También quisiera hablar de lo que pasó durante estos 2 años pero me temo que me da mucha pereza cuidar todos los detalles de los cuales no quiero/puedo hablar. Sépanse que después de un buen rato tengo toda la intención de regresar a leer, a escribir, a pensar.

Escribir sobre Santiago (mi hijo nacido en enero de este año) es el más grande de los pendientes. Pero el tema es tan grande y tan importante que he decidido reservármelo para mi consumo personal. Si acaso contar alguna anécdota divertida o tips para los papás primerizos que comienzan a poblar mi cohorte (en el sentido demográfico de la palabra).

Quisiera hablar de los libros que estoy leyendo, a pedazos como siempre. Así que ese post también está pendiente. Y tantas y tantas cosas: los amigos, las pérdidas, las historias. Lo mucho que puede pasar en un día y cómo, realmente, nuestra vida puede estar concentrada en un instante definitorio que cambia por siempre el resto de nuestros momentos.

¿Podré continuar escribiendo en este medio (el blog) que parece ya tan arcaico? ¿Qué diría si en lugar de en un blog escribiera en una revista o en un periódico? ¿Me sentiría más actual publicando esto en un medio destinado a desaparecer? ¿Qué pasa con esos pensamientos, tan largos para Twitter y tan cortos para un post? ¿Tendré que abrir un Tumblr para encontrar un punto medio entre la imagen y el texto inconexo? ¿Me conformaré con escribir de nuevo en una libreta acerca de lo que pasa a mi alrededor? ¿Aprovecharé más mi tiempo en vivir mi vida que en contarla aquí?

Supongo que tendrán que revisar, de nuevo, periódicamente, este espacio para averiguarlo.

Written by Salvador Leal

octubre 18th, 2012 at 2:26 pm

Posted in personal struggle