Drogas I
Uno de los primeros posts de este blog se remonta a los lejanos días de enero del 2004 y toca un tema que está muy de moda en nuestros días: el narcotráfico. Yo, ingenuo y ñoño de mí, lo toco de la manera en la que me siento más seguro, esto es, desde un punto de vista económico; hoy en día, el tema del narcotráfico se aborda desde una perspectiva más… mmmm… digamos, sangrienta.
Ahora retomo el tema pero bajo otra perspectiva, la de la necesidad (o conveniencia) que tiene un país del mercado de la droga. Sí, así como lo oyen. Para cuando termine este post, los habré tratado de convencer que el tráfico (legal o ilegal) de drogas, es necesario para nuestro país.
En las clases de Macroeconomía de cualquier universidad medianamente buena, hay dos o tres clases dedicadas a una cosa que se llama ‘Cuentas Nacionales’. Las ‘Cuentas Nacionales’ básicamente son la forma en la que se mide qué tanto produce un país, qué tanto gasta, cuántos productos compra en el extranjero y cuántos produce internamente y los vende a otros países. Ahí es donde nos enseñan conceptos que escuchamos en las noticias todos los días: que si el Producto Interno Bruto (PIB), que si la Balanza Comercial, que si las exportaciones o las importaciones. En un caso específico, las ‘Cuentas Nacionales’ son la mejor forma que se ha encontrado de contabilizar el valor monetario de la totalidad de servicios y productos finales que se fabrican en un país, que es lo que se conoce como PIB.
Sin embargo, como todo protocolo, tiene sus detallitos. Y uno de esos detallitos es que únicamente se contabilizan los bienes legales. Esto significa que cuando uno habla de que México tiene un Producto Interno de $1,837,261,145,500 pesitos, significa que solamente se están contando los intercambios dentro de la ley; aquí se contabilizan desde llantas de automóviles producidas en nuestro país, hasta cortes de pelo y refrescos producidos… pero no se incluyen mordidas, ni contrabando, ni, por supuesto, todo el dinero que se genera con la producción, distribución y comercialización de drogas.
Los economistas utilizan el PIB para medir el resto de las cosas de un país. Por ejemplo, dicen que los bancos prestan una cifra que representa el X% del PIB o que lo que PEMEX produce de petróleo es del Y% del PIB. Como la información del narcotráfico está dispersa y desorganizada (aún no hay una Asociación Nacional de Narcotraficantes de México que se dedique a recopilar los datos de todos), nadie sabe realmente cuánto dinero mueve el narco en total, pero algunos estiman que una cifra equivalente al 10% del PIB no es descabellada. Eso significa que hay alrededor de $183,726,114,550 pesos adicionales en nuestra economía que no son contabilizados; y ese dinero existe, tienen un efecto tremendo, pero no es considerado en nuestras cuentas nacionales.
Si ya han leído hasta acá, les aseguro que ya no falta mucho, aquí viene mi punto. Si el gobierno federal ha decidido hacer frente al problema del narcotráfico declarándole una guerra frontal… ¿cómo afecta eso a la economía de nuestro país? ¿Le conviene a México que de repente desaparezca una industria (legal o ilegal, eso no viene al caso ahorita) que aporta el equivalente al 10% del PIB? Bueno… ni siquiera lo piensen en México, ¿le conviene a algún país que el quiten el 10% de su PIB? Y lo que es peor, resulta que los narcotraficantes no sólo se dedican a vender y comprar droga, sino que también son consumidores como tú y como yo: compran automóviles, papitas y televisiones. ¿Cuál sería el efecto económico multiplicativo en otras ramas al eliminarles sus ingresos? ¿Cuántas cosas perfectamente legales se dejarán de comprar y vender por la falta de los narcotraficantes como agentes económicos?
Con esto no estoy diciendo que deberíamos dejar que el narco se apodere de nuestras vidas y nuestra economía. No. Lo que digo es que el efecto económico de acabar con el narcotráfico probablemente no haya sido del todo evaluado en cuanto a la conveniencia de erradicarlo por completo. Y que si se evaluara, muy probablemente nos daríamos cuenta de que la economía de México depende del dinero del narco mucho más de lo que creemos.
Continuará…
