SalvadorLeal.com

La vida irreal de Salvador Leal

Procter & Gamble I

with 4 comments

La manera en la que entré y trabajé en Procter & Gamble fue, debo reconocerlo, toda una experiencia. Todo comenzó con una carta que me enviaron al ITAM (eso lo hacían mucho, eligiendo perfil de carrera y promedio) invitándome a hacer el examen para ingresar a las filas de la famosa trasnacional.

Quizás debería comenzar diciendo qué diablos es Procter & Gamble. Pues bien… ¿alguna vez te has lavado el pelo con shampoo Pantene? ¿No? Bueno… ¿Head & Shoulders?, ¿Herbal Essences? ¿Tampoco? ¿Pert Plus? Aaaahh, verdaaad… pues bien. Estos cuates no sólo hacen esos cuatro shampoos… también hacen los detergentes Ariel, Ace, Bold y Maestro Limpio, Salvo, Downy, Dawn, la pasta de dientes Crest, los desodorantes Mum, Old Spice y Secret, los jabones Zest, Camay y Escudo, los pañales Pampers, las toallas femeninas Always y Naturella así como toda la línea de Miss Clairol, Wella y Koleston. Ah! y acaban de comprar Gillette. Ahí nomás. Son el anunciante número uno en muchísimos países (en México ocupan el segundo lugar sólo después de los partidos políticos) y tienen una fama bastante bien ganada.

Hasta ese momento, yo sólo sabía de Procter por referencias de amigos más grandes que yo. De hecho, muchos itamitas morían y mataban por trabajar en esa empresa; yo, inmerson en mi ignorancia, no tenía ni idea de qué tipo de empresa se trataba… pero el mero hecho de que muchos itamitas quisieran entrar, me hacía tenerle bastante repulsión al asunto. Un amigo me dijo que él había hecho el examen, que lo había pasado y que le habían invitado una comida/peda en la Hacienda de los Morales. Impulsado más por la promesa de una comida/fiesta gratis que por el deseo de trabajar para Procter, decidí ir a hacer el examen y por razones que a la fecha desconozco, lo pasé.
De ahí me hicieron una y luego otra entrevista. Luego me llamaron a una entrevista más y de ahí me dijeron que me invitaban a un seminario de tres días que tendría lugar en el hotel Nikko de la Ciudad de México. Oooooobviamente dije que sí, a nadie se le niegan tres días con todo pagado en el Nikko y mucho menos si eso significaba no ir a clases (aunque a los maestros les dio enteramente lo mismo si faltaba o no…)

Pues ahí tienen a Salvador llegando a su super seminario de tres días en el Nikko. Desde el inicio, todo tenía cierto… mmmmmm… pues cierto sabor a algo que después reconocí como típicamente procteriano. Todo era competencia, todo era ver quién era el mejor, quién captaba mejor las cosas, quién podía explicarlas, quién hacía mejor el ejercicio o quién se expresaba de mejor manera. Todo. Pero cuando digo todo, es TODO. Vaya, hasta entre los ponentes se notaba que había una competencia por ver cuál era el mejor ponente, el que hacía participar más a las personas y el que lograba mejores resultados (mucho tiempo después supe que, en efecto, ese tipo de actividades de training te las contaban como puntos a favor en tu evaluación, también conocida como W&DP).

La noche del jueves nos la pasamos realmente bien. Al terminar el día nos invitaron a un casino que se organizó dentro de uno de los salones en donde la comida, las apuestas y la bebida corrieron abundantemente. Eso, que en un inicio yo lo vi como una muestra de lo espléndido que podía ser la compañía, en realidad era una prueba más… Los evaluadores medían cómo reaccionabas ante el alcohol, qué tan averso eras al riesgo y cómo te comportabas en situaciones sociales. Maquiavélico, ¿no?
A determinada hora nos mandaron a dormir y nos pidieron que estuviéramos temprano al día siguiente. A pesar de que había varios evaluadores checando qué es lo que hacía cada uno después de terminar en el casino, un grupo de compañeros y yo nos fuimos al bar del hotel a seguir la fiesta.

Al día siguiente nos dividieron en grupos y después de habernos dado todo un set de instrucciones, nos mandaron a realizar un trabajo que incluía de manera práctica todo lo que habíamos visto hasta ese momento. Las instrucciones nos las dieron a las 6 de la tarde y la primera presentación era a las 8.30 de la mañana del día siguiente. De ahí procedían a encerrarnos en unos cuartos con laptop, reportes de ventas, proyecciones de crecimiento, refrescos y palomitas.

Durante toda la noche, los miembros del equipo pasamos por todas las fases que se puedan imaginar: nos peleamos, nos reconciliamos, nos mandamos al carajo y ahí nos quedamos, nos pusimos a trabajar y nos dimos realmente cuenta de quién sabía y quién simplemente era un imbécil que había pasado por los selectivos filtros de Procter & Gamble. En algún momento de la madrugada me di cuenta que el ejercicio era un tema perfecto para un reality show: un grupo de universitarios se ven obligados a trabajar juntos resolviendo un problema de la vida real para ganar un puesto en la compañía.

… un año después, salió The Apprentice.

A eso de la una de la mañana, cuando todos estábamos hartos de trabajar en equipo y medio sacando la chamba, la puerta del cuarto se abrió y uno de los evaluadores entró a decirnos que las condiciones de la fusión que estábamos analizando habían cambiado y nos daba un enorme folder con los nuevos supuestos. Aaaaaahh… recordar es vivir.

Recuerdo haberme ido a las 8 de la mañana a bañar para estar más o menos presentable y así poderles presentar lo que habíamos logrado durante la noche. Al final, había una pequeña ceremonia de premiación (en donde más de la mitad ya estaban cuajados en su mesa debido a la falta de sueño) y se nos decía que en las siguientes semanas nos contactarían para decirnos quiénes habíamos pasado la prueba y quiénes no, basados en las opiniones de los evaluadores que habían estado viendo tu comportamiento durante los tres días (y la noche).

Una semana después me mandaron un mail diciéndome que querían volver a entrevistarme y luego me volvieron a entrevistar una vez más (cuéntenle cuántas entrevistas van) para que, finalmente, me ofrecieran un puesto en la compañía. La oferta de trabajo venía (but of course) en inglés y metida en un sobre muy cuco.

La aventura apenas comenzaba… iba a trabajar en Procter & Gamble!

Written by Salvador Leal

September 8th, 2005 at 4:07 pm

Posted in p&g, personal struggle

4 Responses to 'Procter & Gamble I'

Subscribe to comments with RSS or TrackBack to 'Procter & Gamble I'.

  1. y después ??? te quedaste en lo mas interesante,, yo lo q quiero saber es cómo es trabajar ahí y qué tanto haces y todoo
    cuentalo cuentalo

    laira

    21 Jan 07 at 5:08 pm

  2. [...] yo trabajé haciéndole piojito al Oso Charmín y en este blog he platicado acerca de ello. (Ver la Parte I y Parte II de esta [...]

  3. Hola Salvador, tu blog me inspira mucho, yo en realidad muero por entrar al Procter,
    es algo que por extrañas razones los mercadólogos traemos en la sangre, “Estar en el
    background de una gran marca”. Tengo que presentar el exámen pero quiero prepararme de
    alguna manera, tú sabes eso de salir de la escuela te seca un poco el cerebrin;
    De qué manera sugieres túq ue puedo prepararme para el exámen?

    Agradezco mucho tu tiempo, salu2
    Vero Navarrete

    Vero

    13 Feb 08 at 10:39 am

  4. Hola Salvador.

    TI blog esta muy interesante, yo presenté el examen de Procter hace como 1 año y no pierdo la esperanza
    de poder pasarlo, siempre me quede con la espinita y en la vida he dejado de hacer algo simplemente
    porque me negaron el acceso, por lo que sigo viendo la posiblidad de presentarlo y pasarlo.
    Ya no encuentro la guia para resolver el examen, tienes algun tip, que me ayude en esto?

    René Fajer

    2 Jul 08 at 1:58 pm

Leave a Reply