SalvadorLeal.com

La vida irreal de Salvador Leal

De vuelta II

without comments

El día de antier habíamos dejado a nuestro protagonista en la intemperie, de noche en un campo de cultivo experimental a la mitad de Zacatepec, con una llanta ponchada y el ánimo haciéndole juego.
Aquí debo volver a hacer la aclaración de que mis conocimientos de mecánica de autos no pueden ser más básicos. Sé que a un coche se le pone gasolina porque si no, no camina y que en determinado momento uno le debe poner agua a los limpiadores para que cuando aprietes el botoncito de ‘limpiador de parabrisas’, salga un chorrito de agua muy cuco que moja el vidrio y permite ver mejor. Punto. No más. No me pidas que revise el aceite porque se me frunce el uyuyuy.
Dicho esto, prosigo.
Como ya todos se iban, me apresuré a buscar ayuda. Por lo menos a encontrar un hombro donde llorar mis penas. Estaba yo en un pueblo recóndito del estado de Morelos, sin coche, de noche, sin poder regresar a mi casa y con un grupo de diputados que, no sé si los han visto en el Canal del Congreso, pero la verdad es que con poca luz dan mucho miedo.

(diputado 1) ¿Qué pasó mi licenciado?
(yo, pensando ‘este wey no sabe que no he hecho ni mi tesis para graduarme pero no es momento para desengañarlo’) … pues nada, con una llanta ponchada y sin poderme ir a mi casa
(diputado 1) Uuuuuuy, cómo es eso!
(diputado 2, acercándose) ¿Qué pasó, compañero diputado?
(diputado 1) Pues nada, que aquí al compañero se le ponchó una llanta y no se puede ir su casa.
(diputado 2) No, no, no… eso ahorita lo arreglamos. Mire compañero, le propongo lo siguiente
(yo, muerto de miedo) Dígame…
(diputado 2) Nosotros nos vamos a regresar a la Ciudad hasta mañana. Así que le propongo que se venga con nosotros a nuestro hotel, pase la noche ahí y mañana yo hago que mi chofer busque una vulcanizadora y le cambie la llanta.
(yo, pensando que la oferta es muy tentadora pero que mi mamá me ha dicho que no confíe en extraños, ni en drogadictos, ni en legisladores) Mmmmmm… no sé…
(diputado 1) Sí… mire, se viene con nosotros. Vamos a ir a celebrar que la reunión salió muy bien y se va a poner de agasajo.
(yo, pensando que la frase ‘de agasajo’ no se usa desde 1973) Es que…
(diputado 2) Ándele, ya.. no se haga del rogar (me toma del brazo) véngase con nosotros, deje su coche ahí que mañana viene Damián por él. (gritando) DAMIÁAAAAN!
(damián) Dígame Diputado!
(diputado 2) Mira Damián, mañana muy tempranito te vienes por este coche y le cambias la llanta ponchada por favor.
(damián) Cómo no, Diputado

Y pues así, terminé en una camioneta con una bola de legisladores y sus asesores rumbo al hotel en el que se estaban hospedando que resultó ser una hacienda increíble de principios del siglo XVII. Nos hospedamos, fui a mi cuarto a darme un regaderazo y cambiarme (hombre prevenido vale por dos: en mi coche siempre cargo una muda de ropa) y quedamos de vernos para cenar a las diez.

Cuando llegué para cenar, nuestros invitados ya iban en su tercera ronda de tequilas:
(diputado 2) Este es el joven del que les había estado platicando
(diputados 3, 4 y 5) BIENVENIDO!! ¿Qué se toma, licenciado?
(yo) Puessss.. no sé qué estén toman…
(diputado 2) No, no, no… lo que usté quiera. Hay tequila, brandy, ron, vodka, cerveza
(yo, pensando ‘¿qué no era cena?’) Pues… un vodkita sí me echo!
Y así pasaron las horas y rondaron los vasos.
Aquí voy a omitir toda la parte del ‘neteo’ y de cómo los legisladores sacan sus frustraciones/aspiraciones políticas («es que yo quiero ser gobernador de mi tierra!», «desde chamaco quise ser diputado», «si yo le he dicho al Presidente que le tiene que echar más ganas», «cuando me retire de la política, quiero poner un restaurante de mariscos», etc).
Pero los que sí son para un comentario aparte son los asesores de los legisladores.
Si con las cosas que viví en WFM puedo hacer una serie cómica al estilo NewsRadio o Friends, con los asesores de los diputados se puede hacer perfectamente una serie dramática como The West Wing. Ellos son los que leen todas las iniciativas de ley, todos los dictámenes y toda la información para poderles pasar un brief a sus jefes. Ellos son los que no duermen (uno de ellos decía que ha estado durmiendo dos horas y media durante los últimos dos años y que hacía 3 semanas que no llegaba a su casa), los que se vuelven los confidentes y hasta las niñeras de sus jefes y quienes tienen la responsabilidad de que salga el trabajo legislativo. Debido a su forma de vida tan ocupada, las únicas personas con las que conviven son el resto de los asesores (hombres y mujeres), así que se presta para verdaderas telenovelas e historias de amor, desamor y sexo por necesidad.
La gran mayoría no tienen muchos años más que yo (aunque sí están mucho más gastados que yo, onda arrugas, ojeras y canas), así que tuve oportunidad de hacer buena relación con ellos. Insisto, sería una muy buena serie de televisión.
A la mañana siguiente, mi coche lo habían traído desde el campo experimental hasta el hotel, tenía la llanta cambiada, estaba lavado, aspirado y encerado. Me despedí de los asesores (los diputados aún no despertaban) y emprendí mi viaje de vuelta a casa.
Y por segunda vez en mi vida, manejé en carretera.

Written by Salvador Leal

agosto 11th, 2004 at 2:49 pm

Leave a Reply