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La vida irreal de Salvador Leal

De pasiones y tentaciones

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Nunca he sido fan de las películas religiosas. Como buen mediajunkie, durante las vacaciones solía pasarmela frente al televisor en lugar de salir a jugar en las calles (las razones tampoco son complicadas: vivo en la ciudad de México, donde ‘salir a la calle’ puede ser considerado como deporte extremo) y me molestaba muchísimo que, precisamente en la temporada en la que podía ver tele hasta que mi cerebro comenzara a escurrir por mis oídos, los programadores de Canal 5 me recetaran dosis de ‘Rey de Reyes’, ‘Jesús de Nazareth’, ‘Los 10 Mandamientos’, ‘Ben-Hur’ y cosas similares. Las películas religiosas cayeron de mi gracia debido a los desesperantes momentos en donde tenía que decidir entre ver el noticiero de canal 11 o a un Jesús de pequeño convirtiéndo pajaritos de arcilla en canarios de carne y hueso.

Hasta hace una semana, la única película religiosa que me gustaba (y me gusta mucho, lo pueden comprobar en mi wish list de Amazon) era ‘La Última Tentación de Cristo’. Me gusta porque me hace pensar y porque le da cuerda a mi imaginación. Porque no es una película sencilla de entender y porque se requieren al menos 100grs. de criterio para no salir y, en pleno uso de los derechos como católico, quemar a Martin Scorsese en leña verde. Si además el soundtrack es de Peter Gabriel, el negocio es redondo y uno va al cine a ver una verdadera obra de arte que mueve partes del cerebro que uno nunca pensó que existieran.

Aquí debo confesar que con la misma alegría, soltura y desenfado con la que me acepto como ñoño, también me acepto como católico. Ojo: católico, que no mocho. La mochez es un símbolo de intolerancia, rasgo que, como ya había puesto anteriormente, es la única característica ante la que soy intolerante. Siendo así, y dándole motivo a este post, les recomiendo ampliamente que vayan al cine a ver ‘La última tentación de Cristo’ en su cine de confianza (que, según he escuchado tendrá que ser Cinemex pues ningún otro cine se animó a exhibirla). Si de plano no la pueden ver, hagan lo imposible por conseguir «Passion«, el disco que sacó Peter Gabriel con motivo de su participación en la película protagonizada por Willem Dafoe y Harvey Keitel.

Siguiendo en la línea religiosa y debido a todos los comentarios que leí/vi/escuché… decidí ver ‘La Pasión de Cristo’, película de moda dirigida que ha desatado desde rumores de crueldad hasta gritos de antisemitismo. Créanme, si tienen el criterio para ver ‘La Última Tentación de Cristo’ tienen toda la autoridad para ver (y aguantar) la película de Mel Gibson. El film no es rudo…. es rudísimo!! La violencia que se presenta la puede comparar con ‘Dobermann’ (rara coincidencia, tanto en ‘La pasión…’ como en ‘Dobermann’ actúa Monica Bellucci’) y el sadismo visual llega a su climax con la crucificción en una escena que parece sacada de cine gore (cfr. la escena del cuervo). También altamente recomendable.

Finalmente, les quiero compartir un pequeño texto en caso de que quieran ponerse ‘a tono’ con el ambiente de Semana Santa. No, no les voy a recomendar que lean la Biblia o cosas por el estilo… concédanme más creatividad, ¿no? El texto es un pequeño cuento de otro favorito de este blog, el argentino Jorge Luis Borges (o Borgues, para que me entienda el Presidente) y que yo leí originalmente en una compilación grandiosa llamada ‘Ficciones’. El cuento tiene dos ENORMES conceptos teológicos que, si se clavan un poco, puede ponerlos a pensar por mucho, mucho tiempo. Si aún tienen duda de leerlo, les puedo decir que el cuento se acerca más a la línea de ‘La Última Tentación…’ que a la de ‘La Pasión…’

El cuento se llama ‘Tres versiones de Judas’. No se dejen marear por los nombres, lean atentamente y prepárense para pensar. El cuento está aquí. Buen provecho.

Written by Salvador Leal

marzo 25th, 2004 at 3:31 pm

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