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La vida irreal de Salvador Leal

El Misterio de ‘Las Mañanitas’

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Desde que nacemos hasta que nos morimos, si nuestra nacionalidad es mexicana, estamos condenados a escuchar una misma melodía por lo menos una vez al año: Las Mañanitas.
Junto con ‘Pimpón’, ‘La Rata Vieja’ y ‘Lindo Pescadito’ es de las primeras canciones que aprendemos a una edad en la que estamos dispuestos a aprendernos cualquier cosa…como por ejemplo, una canción acerca de las inconcebibles faltas de seguridad que tiene una rata al planchar y que, estúpidamente, se termina autoinfringiendo una quemadura de tercer grado.

A pesar de su fama extendida por todo el territorio nacional y comunidades mexicanas a lo largo y ancho del planeta, no se han escrito muchas líneas acerca de ‘Las Mañanitas’. Nadie sabe bien a bien quién fue el rey David o, todavía más intrigante, porqué cantaba esa serie de versos que festejan los onomásticos. Algunas teorías hablan de que el rey David era aquel gobernante de Israel que mató a Urías el Hitita, nomás porque le había echado el ojo a su mujer, Betsabé. Nunca sabremos, sin embargo, las oscuras razones por las que, además de echarse a Urías y a Betsabé (en distintas acepciones del verbo ‘echar’), cantaba una alegre canción para despertar a las personas. (Para saber más del bizarre love triangle entre Urías, Betsabé y David, aquí)

A mí me han cantado ‘Las Mañanitas’ de muchas formas y con distintos acompañamientos; desde las voces infantiles más inocentes de mis compañeritos de 1o. de kinder, hasta la aguardientosas y pastosas voces de mi amigos en la prepa. Las que te canta tu familia en la clásica ‘partida de pastel’ en donde están invitados hasta los tíos abuelos de Monclova o la versión que canta Topo Gigio con mariachi. Todas son especiales y te saben de distinta manera. En la estación de radio donde solía trabajar, la cantada de ‘Las Mañanitas’ al igual que muchas otras cosas, eran al estilo Montessori… es decir, cada quien empezaba y terminaba cuando su regalada gana se lo dictara. Todos a distintos tonos, con distintos ritmos e inclusive con una variedad de voces tal, que ahora que lo veo a la distancia no me sorprende que en Televisa Radio nos vieran con cara de terror cada vez que alguien aparecía con un pastel y la clara intención de celebrar un cumpleaños.

El origen como tal de ‘Las Mañanitas’ también permanece en el más oscuro de los misterios. Recuerdo haber leído en algún libro hace mucho tiempo, que esta melodía había nacido algunos años antes de la Independencia de México. El escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia (favorito de este blog), alimentaba la veracidad de este origen con una versión (inventada o investigada) que incluía los siguientes versos:

“Quisera ser agua de lluvia
para besarte la cara,
y volverme arroyo después
para besarte los pies”

Sea cierta o falsa esa versión, en el buscador de cabecera de todos los que nos preciamos de convivir en la red (esto es, Google), no hay una sola referencia al origen de tan famosa canción. En la mayoría de las páginas que salen como resultado de la búsqueda se le pone a la altura del mariachi y las posadas en cuanto a símbolos de la mexicanidad se refiere. Sin embargo, en ninguna de ellas se explica ni quién compuso ‘Las Mañanitas’ ni mucho menos cuáles fueron los motivos que inspiraron tan famosa composición.

Al llegar a estas líneas se preguntarán si pienso llegar a alguna conclusión.
La respuesta es sencilla: no.
Hoy es mi cumpleaños y simplemente (citando a Tigger) estoy haciendo lo que los ñoños sabemos hacer mejor. Este choro acerca de ‘Las Mañanitas’ está dedicado con agradecimiento a todos aquellos que, ya sea con gusto o con molestia, se han acordado que hoy es mi cumpleaños. Cumplir 25 años no es nada sencillo, pero cumplirlos en compañía de amigos tan queridos es, en definitiva, un lujo y un deleite. Gracias!

Written by Salvador Leal

March 19th, 2004 at 12:21 pm

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