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La vida irreal de Salvador Leal

No debería

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(este texto fue escrito de corridito, sin edición, ni revisión, ni nada)

Yo no debería estar escribiendo en estos momentos.
Pero así pasa cuando tienes un deadline brutal que debes cumplir: todo se vuelve más atractivo que regresar al trabajo que te ha exprimido durante los últimos días, semanas.

Regresar a escribir ha sido más difícil de lo que hubiera pensado. Después de dos años de pararme muy ocasionalmente por aquí, me encontré abriendo el WordPress para dejarlo abierto durante horas sin que ninguna idea medianamente original pasara de mi mente al teclado. Así sucede.
Hoy, ahorita, escribo de corridito, casi como si alguien me dictara lo que debo decir (supongo que un día de estos algún neurólogo descubrirá cómo se genera esa voz interna que habla mientras uno escribe, o que dice “no hagas eso” o “haz esto otro”…) y trato de no detener los dedos para evitar ediciones finales.

Con la misma dificultad con la que regreso a escribir, regresé a leer en mi Google Reader. Hace años era lectura indispensable antes de comenzar mi día de trabajo y hoy, aunque he tenido más tiempo que antes, nomás no me puedo hacer al hábito.
Hablando de hábitos, ese es justamente uno de los posts que tengo pendientes, hablar de mi hábito más saludable: correr. También quisiera hablar de lo que pasó durante estos 2 años pero me temo que me da mucha pereza cuidar todos los detalles de los cuales no quiero/puedo hablar. Sépanse que después de un buen rato tengo toda la intención de regresar a leer, a escribir, a pensar.

Escribir sobre Santiago (mi hijo nacido en enero de este año) es el más grande de los pendientes. Pero el tema es tan grande y tan importante que he decidido reservármelo para mi consumo personal. Si acaso contar alguna anécdota divertida o tips para los papás primerizos que comienzan a poblar mi cohorte (en el sentido demográfico de la palabra).

Quisiera hablar de los libros que estoy leyendo, a pedazos como siempre. Así que ese post también está pendiente. Y tantas y tantas cosas: los amigos, las pérdidas, las historias. Lo mucho que puede pasar en un día y cómo, realmente, nuestra vida puede estar concentrada en un instante definitorio que cambia por siempre el resto de nuestros momentos.

¿Podré continuar escribiendo en este medio (el blog) que parece ya tan arcaico? ¿Qué diría si en lugar de en un blog escribiera en una revista o en un periódico? ¿Me sentiría más actual publicando esto en un medio destinado a desaparecer? ¿Qué pasa con esos pensamientos, tan largos para Twitter y tan cortos para un post? ¿Tendré que abrir un Tumblr para encontrar un punto medio entre la imagen y el texto inconexo? ¿Me conformaré con escribir de nuevo en una libreta acerca de lo que pasa a mi alrededor? ¿Aprovecharé más mi tiempo en vivir mi vida que en contarla aquí?

Supongo que tendrán que revisar, de nuevo, periódicamente, este espacio para averiguarlo.

Written by Salvador Leal

octubre 18th, 2012 at 2:26 pm

Posted in personal struggle

5 Responses to 'No debería'

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  1. La primera vez que vi Star Wars en el cine fue a finales de los noventa. A diferencia de muchos de los que estaban en esa sala (seguramente de Manacar) esa tarde de 1997, yo no pertenezco a la generación que creció con Star Wars. Es decir: nunca tuve un muñeco de acción de Luke o de Darth Vader; apenas vi las películas en VHS muchos, muchos años después de que los fans de la peli la vieran de niños en su formato original. De tal manera que el día que vi Star Wars por primera vez lo hice un poco a fuerza: mis amigos de la secundaria (¡!) y yo acompañábamos al hermano grande de uno de ellos, e íbamos más por el hype que por auténtica nostalgia. Mientras hacíamos la eterna fila para entrar a la sala, no entendíamos cuál era esa fuerza capaz de hacer que una horda de treintañeros, algunos de ellos incluso de porte digno, se volvieran niños en ese cine; que se lanzaran palomitas; que tararearan a coro en altísima voz la melodía esa; que jugaran con lightsabers imaginados; que se pusieran playeras negras con ese poster de trazo demasiado disco; que hablaran con vertiginoso detalle de la vida de un personaje que apenas aparecería tres segundos en esa película, pero cuya biografía ya se había publicado en alguna tienda de geeks en Pasadena o Austin. Es decir: parecía demasiado ridículo que la nostalgia pudiera exponerse a flor de piel así de fácil, sin ninguna etiqueta, y que representara tan horroroso orgullo. A ellos, claro, no les importaba: ellos no estaban en la misma fila que yo; ellos estaban acaso abordando un TIE fighter.

    Cuando la película empezó y el cine vibró y sentí un escalofrío a la hora de escuchar los aplausos reventando contra esa galaxia muy, muy lejana, pensé que había entendido lo que afuera me parecía tan fuera de lugar.

    Pero no. Ahora me doy cuenta de que lo entendí hasta hoy, cuando leo este post de Salvador Leal como si estuviéramos en 2004 y yo vuelvo a sacar la playera con Luke Skywalker y empiezo a preparar ese speech para novatos con ganas de hype, un speech que comienza diciendo: “¡Claro! Es como cuando Salvador, en ese post sobre La Pera…”. Bienvenido de nuevo, Master, aunque no seamos los mismos.

    Ruy Feben

    18 Oct 12 at 5:09 pm

  2. Ya era hora.

    arboltsef

    19 Oct 12 at 12:54 am

  3. pues seguiremos checando

    babik

    23 Oct 12 at 1:36 pm

  4. No te hagas del rogar y escribe más seguido. No’ más ve que chipocludo te quedó este post.

    DF

    29 Oct 12 at 8:18 pm

  5. Pues en mi humilde opinión creo que más que el medio es que siempre has tenido muchas ganas de expresar lo que piensas. Sino recuerda cuando nos inundabas con correos de salvadoronline. Saludos me da mucho gusto saber que ud. ya es todo un papá.

    saffog

    8 Nov 12 at 4:07 pm

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