Situado de Fresa
- Pues yo vi los primeros cinco capítulos de Fringe y me pareció ‘meh’
- (acento argentino) Y sí, los primeros diez capítulos están de ‘meh’… Pero después llegás al once y la serie se vuelve fenómeno.
Por supuesto que ya estoy viendo cómo diablos me siento a ver todos los capítulos de Fringe. Quien me estaba recomendando la serie no era cualquier persona. Es más, hoy dudo que sea una persona-como-la-conocemos. A quien tenía platicando a mi lado, recomendándome series, hablándome de su vida, de su forma de escribir y hasta de curiosidades del lenguaje, era a Hernán Casciari. Sí, ese que escribe Orsai.
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Todo comienza con mi imposibilidad patológica de recordar una cara o un nombre. Debido a esa imposibilidad (que muchos llaman imbecilidad), yo voy por la vida ‘conociendo’ a la misma persona cinco veces. Seis si la persona aguanta la majadería de que yo no la reconozca después de habernos presentado en múltiples ocasiones.
“Hola, mucho gusto, soy Salvador Leal” es lo que digo una vez y otra vez. A eso casi siempre escucho un “sí, nos conocimos en la comida de Fulanito”, “claro, fuimos a la universidad juntos”, “justo ayer nos vimos”, “soy tu primo, wey”.
Y como yo no reconozco a nadie, persona que me agrega en algún medio social (Facebook, Messenger, etc.) prácticamente la acepto sin chistar. Para mis adentros pienso que seguro es alguien que acabo de conocer, que me está agregando y que yo no le voy a hacer la grosería (otra) de no aceptarlo como amigo. Y como ahora uso Digsby, pues la gente que me manda mensajes puede estar en prácticamente cualquier plataforma tecnológica, desde GTalk hasta LinkedIn, y yo no distingo a las unas de las otras.
Así, el martes pasado, me llegó un mensaje de alguien que medio santo y seña de mi vida durante los últimos cinco años. Lo mejor fue que la última vez que nos vimos, ella estaba metida en una botarga de hormiga y corría por una pista de atletismo. Y por impactante que les parezca la imagen, mi terrible memoria nomás no la registra. Sea como fuere, me recordó quién era y me puso sobre la mesa una oferta difícil de aceptar. Hernán Casciari, Orsai Oh Orsai, estaría unas cuantas horas en territorio mexicano, se vería con esta chava y me invitaba a platicar con él.
Aquí cabe un pequeño paréntesis. Varias veces he escrito en este blog que odio a Orsai (link, aquí). Y por supuesto que el tema salió a colación. Sí, lo odio con todo mi ser. Lo odio como se puede odiar a alguien con un porcentaje de bateo perfecto, con textos redonditos, con una obra de teatro que triunfa en Buenos Aires y que media Latinoamérica está comprando los derechos… y con un trabajo ‘formal’ en donde le pagan por ver televisión.
Y si sus textos son simplemente geniales, su conversación es justo como uno se la hubiera imaginado con un cuate así: deliciosamente alocada. A lo largo de casi cuatro horas y acompañados por una jarrita de clericot, Hernán nos platicó de sus inicios en el periodismo económico, de la intersección de su vida real con su vida en línea, de cómo se avergüenza de que personas como nosotros (como yo) lo consideremos grande entre los grandes, de su gusto por el tabaco fuerte y de las diferencias entre el verbo ’situar’ y el verbo ‘licuar’.
Lo que más me llamó la atención fue descubrir su pasión por escribir para todos. De incluir a la mayor cantidad de personas a la fiesta en la lectura de sus textos. “No escribás con el adjetivo más complicado; no se trata de demostrar que sos el más inteligente, sino que podás contar una historia y que la contés bien”, nos dijo. Su obstáculo son los localismos, pero su deseo es lograr contar historias universales, sencillas pero que toquen algo que todos tenemos o que todos compartimos. Me encantó su sencillez y al mismo tiempo su seguridad en sus textos. Platicamos de cómo quisiera tener el hábito de acercarse una grabadora y hacer anotaciones mentales, de sus encuentros con su Mr. Hyde interno que le deja recados en su celular y de su sorpresa al enterarse que su obra “Más respeto que soy tu madre” en Buenos Aires tiene a personas durmiendo fuera del teatro esperando boletos.
¿Y a qué vino Hernán? Simple: a firmar para que hagan esta obra acá en México. Es la sensación del momento. Creo que en algún momento se lo dije: Hernán, eres un rockstar, eres U2. Pide que de tu regadera salga agua Evian la próxima vez que vengas a México.
No creo que lo haga. Hernán es un gran tipo. No le gusta salir de casa así que cuando sale, su cabeza seguramente está pensando en cuándo va a regresar, no en si quiere que sólo haya M&Ms rojos en su cuarto de hotel. Lo que sí es prácticamente seguro es que Hernán regresará cuando la obra se estrene. Y ahí sí, llamaremos a todo el mundo, y su tía, para que vengan a ver el buen tipo que es.
Corre por mi cuenta.
MTV
Nunca pensé que MTV me fuera a cautivar visualmente, de nuevo. Hasta hoy:
MTV International / Mister Furry from Universal Everything on Vimeo.
El resto de los videos del rebranding de MTV, los pueden ver acá.
RA
Hoy quisiera irme de pinta a Reino Aventura. No a Six Flags, no.
A Reino Aventura.
Hoy tengo tan pocas ganas de trabajar, que no me basta con irme de pinta en espacios distintos. Necesito moverme también en el tiempo.
Idea
Un día de estos voy a escribir una serie de televisión dramática, al estilo ‘The West Wing’, que se llame ‘Particulares’. Será un thriller político desde el punto de vista de los Secretarios Particulares de los principales actores políticos del país.
He dicho.
Grupos de Facebook a los que me uniría si existieran o que crearía si tuviera suficiente tiempo libre:
- No le pongas cosas a mi pan!! – Grupo enfocado a quienes no les gusta que le pongan pasas, nueces o frutas a panques o panes de todo tipo. El grupo tiene como última finalidad la desaparición del Fruitcake navideño.
- No conozco una pizza mala – Grupo dedicado a los amantes de la pizza en todas sus variantes: a la leña, napolitana, artesanal o de fast food, caliente o fría.
- No le pongas fruta a mi ensalada!!! – Grupo ’similar’ al primero pero enfocado a evitar que la gente le ponga cosas dulces a una ensalada, eso incluye, particularmente el uso de frutas. No a la unión de uvas, fresas y mandarinas con lechugas, jitomates y espinacas. Segregación a las frutas!!
Si uno cree que las conversaciones en Harvard son acerca de cómo cambiar al mundo… pues quizás tiene razón. Sólo que hay distintas maneras de cambiar al mundo…
Este meme (que es un trabajo en progreso) se lo paso a:
Semidios
Rasmin
U.N.I.C.O.
Agustín
Mau
2012
ADOOOOOORO las películas del fin del mundo…
Y más cuando coinciden con tiempos electorales, muajá!!
Laundry III
Nunca nunca nunca NUNCA pensé que lavaría mi ropa con la de otro hombre. Muchísimo menos ropa interior. Pero bueno… aquí me tienen, son las dos de la mañana y estoy esperando a que termine el ciclo de secado.
La maestría es como irte a la guerra, crea lazos indestructibles… como los que unen a dos hombres que lavan su ropa interior juntos en una lavadora de quarters. *sigh*
Laundry II
Mi situacion con la lavadora es mas conflictiva que la que tienen Israel y Palestina.
Si un dia lo logro, podre regresar a Mexico diciendo… “Y lo mas importante que aprendi en Harvard, fue a lavar mi ropa”
Laundry
La gente no me lo cree. Así como cuando les digo que jamás he ido a Cuernavaca, que nunca he visto ninguna de las “Pesadillas en la Calle del Infierno”, “Rambo” o “Duro de Matar”. Así, tampoco me creen que nunca en mi vida haya lavado mi propia ropa. Y pues no, la verdad es que nunca lo he hecho. Y hoy que es sábado, que no hay curso y que TENGO que lavar mi ropa en las lavadoras del hotel, muero de estrés y me vienen a la mente miles de preguntas. ¿Puedo juntar la ropa de color con la blanca? ¿Y qué tal que la ropa de color trae (como el 90% de mis camisas) rayitas azules con rayitas blancas? ¿Esa cuenta como ropa de color blanco o azul? ¿El vaso está medio lleno o medio vacío? ¿De qué color son las cebras, blancas con rayas negras o negras con rayas blancas?
Ayer salimos a cenar langosta y luego ‘de antro’. Nos la pasamos bien. El hightlight de la noche fue cuando, después de dos horas de marejadas de vino tinto y vino blanco, cincuenta mexicanos fueron metidos al metro de Boston. Espero que alguien haya tomado video y lo suba a YouTube… me cae que sí lo posteo aquí. Nomás nos faltó cantar ‘En el cielo, una hermosa mañana…” de camino hacia el andén, porque ya en los vagones nos echamos ‘Cielito Lindo’, ‘Volveré’ y ‘El Rey’. Y nomás nos dio tiempo de esas porque eran tres estaciones, que si no nos aventamos medio cancionero Picot y terminamos con Juanga pa’l encore. Los bostonianos, desde luego, nos veían con una mezcla de miedo y terror. Yo canté poco pues estaba fascinado con el fenómeno sociológico del que estaba siendo testigo. Además, me da oso cantar en transportes públicos, así sea con una botella de chablis encima. Eso sí, cuando el último mexicano salió del vagón y estaban por cerrarse las puertas, me regresé rápidamente con los gringitos y cerre el show con un “Please, visit México”.
Me cae que voy a cobrarle mi mención al Gobierno Federal y su iniciativa Vive México.
Rolita que está en el canal 1 de la tele del hotel y que viene muy ad-hoc para mi primer encuentro con la lavadora. La canta la señorona Dinah Washington y se llama ‘Relax, Max’
Llueve
En Boston ha llovido intermitentemente desde que llegué. A varios de mis compañeritos la verdad es que no les late nada esto; los mismos locales dicen que es raro que llueva así en esta época del año y que debería hacer más sol y calor.
La verdad es que a mí me gusta mucho más la experiencia con lluvia que sin ella. Hoy, después de clases, me separé del grupo para irme a perder por Cambridge. Puse a los Shins en mi iPod y simplemente me dejé llevar…

